viernes, 27 de julio de 2012

La Condesa de la Mamandurria

esperanza-aguirre
La Condesa de Murillo, Grande de España y Gran Cruz de las Órdenes de Isabel la Católica y del Mérito Civil, tiene claro qué hace falta para acabar con los males del país: “Los subsidios, las subvenciones y las mamandurrias tienen que acabarse” dijo la Condesa. Hay quien se asombra de que la Condesa sepa utilizar palabras de más de cuatro sílabas, y encima con propiedad; pues “mamandurria”, eufónico término que gracias a la Condesa ha vuelto a recuperarse para el vocabulario del español moderno, significa “sueldo que se disfruta sin merecerlo, sinecura, ganga permanente”. Pero es que la Condesa es sobrina del insigne poeta Jaime Gil de Biedma, prima hermana de la no menos insigne fotógrafa Ouka Lele y ella misma insigne ex ministra de cultura durante la era Aznar, cuando pudo codearse con insignes artistas como la famosa pintora portuguesa Sara Mago, y de casta le viene al galgo.
Yo, que siempre he sentido cierta debilidad por la sangre azul, a partir de ahora tendré a la Condesa en mi panteón personal de nobles ilustres, junto al Duque Ellington, el Marqués de Sade, el Príncipe Gitano y el Conde Drácula, y no puedo estar más de acuerdo con su afirmación, pues cierto es que en España sobran subvenciones y mamandurrias.
Pues mamandurria, o sea sueldo que se disfruta sin merecerlo, es el que cobra el hijo menor de la Condesa, Álvaro Ramírez de Haro, Conde de Villariezo, por ser asesor del Ministerio de Economía (elegido a dedo por el ministro y amigo de mamá). Un ministerio atiborrado de asesores, pero que a pesar de (o quizá a causa de) ello ha convertido la curva gráfica de la economía española en un barranco por el que nos estamos despeñando al precipicio todos… bueno, todos no, que la Condesa sigue ahí, tan fresca.
Mamandurria son los 1.823 euros con 26 céntimos que cobran algunos parlamentarios (64 de los 350, para ser exactos) en concepto de subvención para "afrontar los gastos de alojamiento y manutención en la capital que origine la actividad de la Cámara" teniendo, como tienen, los 64, (Andrea "Que se jodan" Fabra es una de ellos) vivienda en propiedad en Madrid. Algunos tienen hasta dos, otros incluso tres (Cristóbal Montoro, Ministro de Hacienda y diputado del PP por Sevilla, y María Jesús Bonilla, diputada del PP por Cuenca), uno tiene cuatro (Arturo García-Tizón, diputado del PP por Toledo) y una, incluso… ¡cinco! (Elvira Rodríguez, diputada del PP por Jaén). De esos 64, 41 son del PP, 20 son del PSOE, uno de Coalición Canaria, uno de Convergència i Unió y uno (Toni Cantó) es de UPyD, el único de todos ellos que renunció a los 1.800 euros aduciendo que ya posee una casa en Madrid donde alojarse. Entre los que también tienen casa pero no han renunciado a cobrar la mamandurria se cuentan, por cierto, todos los ministros del gobierno, además del mencionado Montoro y exceptuando a Luis de Gindos, García Margallo, Pedro Morenés y José Ignacio Wert, que  como son diputados por Madrid no tienen derecho a la subvención de alojamiento. Y hasta el mismísimo Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cobra esa mamandurria, a pesar no sólo de que tiene casa en Madrid, sino de que, por razón del cargo, dispone de un palacio, el de la Moncloa, para que lo use como residencia.
Mamandurrias son también los sueldazos que perciben, como ejecutivos de Bankia, Claudio Aguirre Pemán, primo de la Condesa; Jesús Pedronche Nieto, ex consejero de la Condesa en el gobierno regional; Ángel Acebes, ex Ministro del Interior del gobierno Aznar, del que la Condesa era Ministra de Cultura; Manuel Lamela, exconsejero de Sanidad y Transportes del gobierno regional que preside la Condesa; Carmen Cavero Mestre, cuñada de Ignacio González, que fue vicepresidente del Gobierno de la Condesa; Mercedes Rojo Izquierdo (la pobre, del PP y con semejantes apellidos), que fue asesora de la Condesa… y unos cuantos más, provenientes todos ellos del entorno de la Condesa o del partido de la Condesa, que cobran unas mamandurrias tremendas por haber creado en los fondos de Bankia un agujero negro capaz de absorber el planeta Marte, y cobrarán unas inmensas mamandurrias como indemnización de despido cuando se vayan, que ya se están yendo y ahí te dejo eso y compóntelas como puedas.
Mamandurrias eran las dietas que el ex presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, se fundía en estancias de fin de semana en hoteles de lujo y cenas también de lujo en restaurantes de idem de idem. Y mamandurria son los 208.000 euros que le van a pagar a Dívar, además de la pensión de jubilación que le corresponde, en concepto de indemnización por haber ejercido un cargo público… del que tuvo que dimitir antes de que le pusieran la soga al cuello por mangante.
Mamandurria es la subvención aumentada en 130 millones con respecto al año pasado que el gobierno de la Condesa le ha concedido a las empresas de sanidad privada de la Comunidad de Madrid, mientras le recorta más de 40 millones a la sanidad pública.
Mamandurria son los 564 millones de euros anuales que el gobierno le da a las empresas taurinas, y que la Condesa ha mejorado en Madrid con partidas extra. Es, por cierto, la mayor partida de subvenciones del Ministerio de cultura (el cine, por ejemplo, en sus mejores tiempos sólo recibía 113 millones anuales) y la única que no sólo no se ha recortado (el cine, por seguir con el mismo ejemplo, anda ahora en los 49 millones anuales) sino que ha aumentado.
Y mamandurria es… ¿y tú me lo preguntas, Condesa? Mamandurria eres tú. Y un poquillo hija de la gran puta también. Sólo un poquillo.
Publicar un comentario en la entrada