miércoles, 28 de enero de 2009

El poderoso coño de Daniela

Las fiestas navideñas son días complicados en la cárcel, porque cierran los talleres y los presos se aburren sin nada que hacer. Para los que han disfrutado de permiso y han pasado la fiesta en familia es aún peor, por el contraste que supone volver al día siguiente a ese mundo de celdas, muros, barrotes y tedio. En esos días el fantasma de la depresión adquiere consistencia y se pasea por las galerías, engordado por los villancicos que se oyen al otro lado de los muros y las lejanas luces que se ven más allá de los barrotes.

jueves, 22 de enero de 2009

Plaza del Gato Pérez

Distante en el recuerdo, perdido en la memoria,
guarda un ritmo la especie que siempre es natural,
que es grato su recuerdo, sincero y espontáneo,
ruido de cuero y caños, sabor de barrio.
(Gato Pérez)

sábado, 3 de enero de 2009

Alicia

Alicia siempre me sonreía cuando se cruzaba conmigo; no importaba que nunca hubiéramos entablado la más breve conversación, no importaba que su enorme novio rebozado de Lacoste fuera a su lado cogiéndola por el cuello, como un carcelero escoltando a un presidiario. “Es un compañero de la uni”, supongo que ella le diría cuando él le preguntara por qué saludaba a aquel punki de la cazadora de cuero negro, las Ray-Ban Wayfarer (él solía llevar unas Aviator) y el anillo de calavera. Pero eran los años ochenta, tiempos de tribus. Cada tribu se definía por su uniforme y los uniformes se definían por pequeños detalles: llevar unas Ray-Ban Aviator verdes o unas Ray-Ban Wayfarer negras te enrolaba en universos éticos y estéticos radicalmente opuestos. O eso creíamos entonces.