miércoles, 30 de septiembre de 2015

Cómo enviar tus manuscritos a una editorial: consejos prácticos

angry readerCuando envías tu manuscrito (sí, ya sé que lo envías mecanografiado; Puede que incluso lo envíes por correo electrónico; pero en el mundo editorial se les sigue llamando manuscritos, por tradición) a las editoriales o a las agencias literarias, suele ir a parar a un montón que suele acumularse en un determinado despacho. Y ahí espera pacientemente su turno de ser entregado a un lector de los que trabajan para la editorial o agencia; a menos que en la misma ya te conozcan por haberte publicado algo previamente (en cuyo caso también se le suele entregar a un lector para que lo evalúe, pero el trámite es más rápido; no pasa por el montón) o sean ellos quienes te han pedido el manuscrito (en cuyo paso suele ir a parar directamente a la mesa del editor, quien normalmente, antes de leerlo, se lo pasará al lector con quien tenga más confianza para que lo evalúe).

lunes, 20 de julio de 2015

Milena en la playa

MILENA—No me interesa la política—sentencia Milena mientras se unta crema solar, tumbada sobre la arena dorada de una playa de Cadaqués. Y rubrica la sentencia con un encantador mohín de disgusto. Es su reacción ante los comentarios en voz alta que se me escapan al leer el periódico. Comentarios, en los que, de pronto me doy cuenta, me he dejado llevar por la indignación. Pero es que esos cabrones tecnócratas de la Unión Europea. Pero es que esos cabrones del gobierno de la Generalitat. Pero es que esos cabrones del gobierno español. Pero es que la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, la nueva Ley Forestal, la nueva Ley Laboral…Me siento asfixiado, me siento pisoteado, con unas ganas indecibles de gritar.
—¡Pero tengo razón!—Digo, casi grito. Y Milena, indolente, exquisita, relajada, brillando al sol bruñida de Coppertone, me pone en mi sitio con unos calmados susurros, sin siquiera abrir los ojos.

domingo, 17 de mayo de 2015

La fórmula, dignificada

libro_1422346741La fórmula: consígase un investigador como personaje fijo. Mejor que sea detective privado o, mejor aún, que sea policía. Macérese su personalidad con cuidado: que sea simpático, aunque no mucho. Que tenga alguna excentricidad que le caracterice y le haga fácilmente reconocible por el público lector.  (por ejemplo, que se dedique a quemar libros de su biblioteca personal, como Pepe Carvalho; o a hablar mucho de su mujer, como el teniente Colombo; o a leer diccionarios, como Kostas Jaritos) salpimentar abundantemente con esa excentricidad, a guisa de gag recurrente, para que produzca en el lector la gratificante sensación de reconocimiento que se deriva de la repetición. Condimentar con un poco  de rebeldía (eso gusta). Que no sea uno del montón,  uno más del rebaño, porque sus lectores van a serlo, y como no les gusta serlo no les gusta reconocer esa característica en los personajes de ficción en los que buscan la identificación por transferencia. Todos queremos creernos únicos y originales. Por eso escogemos con tanto cuidado el color de la funda de nuestro smartphone, aunque todos usemos el mismo modelo. 
Como guarnición, un elenco de secundarios pintorescos, cuanto más variado mejor. Una vez  bien macerado el protagonista, enciéndase un misterio criminal a fuego lento, para que el susodicho vaya  dorándose en él: que le encarguen su investigación  en el primer acto, que lo investigue en el segundo y que encuentre la solución, de forma ingeniosa y sorpresiva, en el tercero. Sírvase caliente o frío, tanto da. Es un plato sin sorpresas, que gratifica a los paladares poco aventureros con sus sabores inmediatamente reconocibles. He aquí la fórmula. No falla nunca.

domingo, 15 de marzo de 2015

ABC vuelve a clavarla

o-PORTADA-ABC-570La alcaldesa de Madrid vive en un chalé de 1,8 millones de euros. Esperanza Aguirre, en un palacete. Nada que objetar, si es que se lo pagan con su dinero. El presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid, Ignacio González, está siendo investigado por un ático duplex de lujo (valor, 1,3 millones de euros) que, presuntamente, compró mediante empresa-testaferro interpuesta, situada en paraíso fiscal, para evitar pagar impuestos; allá se las entienda con el juez que instruye el caso. El cardenal Rouco Varela vive en un piso de 400 metros cuadrados en el centro de Madrid. Se lo paga la Iglesia, así que ellos sabrán. Mariano Rajoy vive en La Moncloa, como le corresponde por su cargo, y a cargo del erario público; pero además, como es diputado se supone que residente en Galicia, cobra dietas por desplazamiento y residencia…Y ante este panorama, ABC opta por sacar en portada la casa que un ministro griego se ha comprado en su ciudad y con su dinero.
Otra tremenda exclusiva (fusilada de un artículo aparecido en Paris Match) de los destapadores de las mamandurrias en el seno de Podemos (sus dirigentes cobran por serlo sueldos de entre 700 y 1.400 euros, ¡escándalo!): han descubierto que un economista de renombre que ha trabajado en la cúpula dirigente de una multinacional (Valve) y vende muchos ejemplares de sus libros tiene dinero para comprarse un piso caro en el centro de Atenas. Felicidades, ABC: eso es periodismo de investigación riguroso y comprometido, y no las mariconadas de Woodward y Bernstein sobre el caso Watergate.
Mamá, no te creas lo que dicen las malas lenguas, no soy periodista. Yo tengo un trabajo honesto y decente: todo el piano en un burdel. Y el burdel no se llama ABC.

sábado, 10 de enero de 2015