lunes, 3 de octubre de 2011

Juana de Arco en Brooklyn


Foto: Stephanie Keith, AP

En la literalidad de esta imagen se lee esto: una manifestante de Occupy Wall Street (una de tantas) es arrestada (como tantos) en la encerrona que les montó la policía de Nueva York sobre el puente de Brooklyn. Pero, ay, las imágenes a veces tienen otras lecturas más allá de la literalidad, y a veces esas lecturas se elevan sobre la literalidad hasta cubrirla con su sombra inmensa, como cubre la tierra la sombra del ave que se eleva hacia el sol. Son lecturas que resultan no de lo que la imagen muestra, sino de lo que la imagen expresa. Son lecturas condicionadas por años, siglos de cultura iconográfica estampados, superpuestos (como en un palimpsesto) sobre la retina del lector.
Así que en esta imagen también se lee esto: la inocencia mancillada por la fuerza bruta. Y también: la joven, frágil doncella eleva a los cielos su rostro angelical y la mirada de sus ojos cándidos, mientras sobre la tierra los sicarios del emperador, enfundados en sus siniestros uniformes oscuros, la cargan de cadenas ¿A qué recuerda esto? Humm… el palimpsesto vibra con múltiples resonancias.
Por eso esta foto de la agencia AP, de entre los cientos de fotos tomadas a los cientos de manifestantes arrestados en el mismo sitio y a la misma hora, está siendo la más reproducida.
Por eso esta foto de Stephanie Keith, a partir de ahora, va a reproducirse ad náuseam. Casi tanto como el retrato del Che que hizo Korda y quizá más que la foto del miliciano español alcanzado por un balazo que hizo Kappa. Chesucristo, el guerrero caído y, ahora, he aquí la síntesis… Juana de Arco.
Tal parece que al movimiento indignado le ha sido otorgado su icono. O su estampita.
Publicar un comentario