jueves, 29 de noviembre de 2012

De por qué matar a un banquero puede ser un servicio a la comunidad

Francisco_Gonzalez_presidente_BBVAEspaña está mucho mejor de lo que dice la prensa y de lo que la gente cree. Porque estamos haciendo muchos sacrificios, pero vamos por el buen camino. Lo dice Francisco González.
Así que no se preocupe usted. Si lleva ya más de tres años en el paro, ese ejército que no hace más que aumentar (el próximo año pasará del 26 por ciento de la población activa, y sigue subiendo),  eso es que vamos por el buen camino: lo dice Francisco González, que de esto sabe mucho. Así que si los del desahucio están llamando a su puerta para quitarle la casa, cuya hipoteca seguirá sin embargo teniendo que abonar al banco, porque la dación en pago no se admite en España, eso es que vamos por el buen camino. Si su cobertura sanitaria y la educación de sus hijos le sale ahora más cara y es de peor calidad que antes (y la previsión es que se encarezcan y empeoren aún más), eso es que vamos por el buen camino. Si todos los productos de primera y segunda necesidad le cuestan ahora mucho más caros que antes, porque les han duplicado o aún triplicado el IVA (excepto a los productos de lujo, que se lo han dejado igual) eso es que vamos por el buen camino. Si es usted jubilado y tiene que hacer frente a ese aumento del coste de la vida con la misma pensión raquítica que antes, porque se la han congelado, o sea que en la práctica es usted cada vez más pobre, eso es que vamos por el buen camino. Y si además tiene que conseguir con esa misma pensión a que sus hijos y nietos desempleados y desahuciados no pasen hambre y no duerman en la calle, eso es que usted forma parte del colchón social que está parando el golpe de la depauperación. Y sí, también es que vamos por el buen camino. Puede parecer que, tras cuatro años de aumento ininterrumpido del desempleo, ese colchón ha perdido tanta borra que ya se notan todos los muelles del somier a su través, pinchando sus carnes cada vez más flacas, pero eso es porque vamos por el buen camino. Y si tiene usted una fábrica, un taller o un comercio y ve que cada vez menos gente le compra el género, porque la gente tiene cada vez menos dinero para gastar, aunque sea en productos de primera necesidad, y como sigan bajando las ventas al final va tener que echar la persiana y vivir de la pensión de jubilación de su madre, eso es que vamos por el buen camino. Lo dice Francisco González.
Y aunque en España cada vez haya más desempleados, más familias sin ningún ingreso, más empresas se ven obligadas a cerrar, menos colchón social tanto en sanidad pública como en educación o ayudas familiares, mayor deuda pública (por los continuados rescates a los bancos) e intereses más altos a pagar por sus intereses, España está mucho mejor de lo que dice la prensa y lo que la gente cree. Lo dice Francisco González.
Pero, pensarás tú que lees esto: ¿Quién demonios es ese Francisco González y por qué dice estupideces de tal calibre? Y quizá aventurarás como respuesta: ¿Porque está chiflado? ¿Porque se ha fumado medio Marruecos? ¿Porque es idiota?
Pues no, Francisco González no está chiflado, está muy cuerdo. No me consta que abuse de los psicotrópicos, excepto, quizá, del Macallan Single Malt y el Bollinger Special Cuvée (y eso tampoco me consta: por lo que sé, bien podría ser abstemio) y, desde luego, no es idiota, ni mucho menos: su coeficiente intelectual probablemente esté muy por encima de la media. Así que no, no es un chiflado, ni un flipado, ni un idiota. Es algo peor que todo eso junto.
Francisco González es banquero.
Y no un banquero cualquiera. Es presidente del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) desde 2009, año en que el BBV se fusionó con Argentaria, que él dirigía. El BBVA es uno de los que contribuyeron a hinchar la burbuja inmobiliaria, concediendo hipotecas hasta a los orangutantes del zoo, o casi.  Por eso ahora cuenta con una enorme cartera de viviendas expropiadas de las que sigue reclamando las correspondientes hipotecas.  También es, por cierto, el banco español que más presencia tiene en empresas fabricantes de armas controvertidas (bombas nucleares, bombas de racimo y bombas de uranio empobrecido).
González es asimismo corredor de bolsa, vicepresidente del Institute for International Finance (IIF), miembro de la European Financial Services Roundtable (EFR),  miembro del Institut International  d'Etudes Bancaires (IIEB), miembro del Consejo del Capital Markets Consultative Group del Fondo Monetario Internacional, miembro del Consejo del International Monetary Conference, miembro del Global Advisory Council del The Conference Board, y miembro del Comité Asesor Internacional de la Reserva Federal de Nueva York. Y, sin salir de España, es presidente de la Fundación BBVA, patrono de la Cruz Roja, patrono de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, patrono de la Fundación Víctimas del Terrorismo, patrono del Museo Guggenheim de Bilbao, patrono del Museo de Bellas Artes de Bilbao, patrono de la Fundación Príncipe de Asturias, patrono del Real Instituto Elcano, patrono de la Fundación Carolina, patrono de ESADE, patrono de la FEDEA, patrono de la Fundación de Estudios Financieros, patrono del Instituto de Estudios Económicos y patrono del Institut Europeu de la Mediterránia. Sí, además de banquero es todo un patrono.
Y claro, desde ese alto parnaso donde está sentado como banquero y patrono, las cosas no parecen estar tan mal, ni ir por tan mal camino. De hecho, a él y a los suyos las cosas van de maravilla, pues tras haberse pillado los dedos, como el resto de los banqueros, con un montón de hipotecas basura, el gobierno se ha responsabilizado de sus pérdidas, si las hubiere; gracias a que el gobierno no ha querido cambiar la anticuadísima ley de expropiaciones española, no tiene que aceptar la dación de los inmuebles hipotecados en pago, con lo que, como el resto de los banqueros, está haciendo negocio por partida doble: por una parte se queda los inmuebles a precio reducido, y por la otra siguen debiéndole la hipoteca. Además, con la creación del banco malo (chiste fácil: ¿hay alguno bueno?), gracias en parte las fuertes presiones ejercidas por el mismo González para que se creara, se está librando de todos esos activos difíciles de recuperar. Y a él nadie le va a expropiar la casa, ninguna de ellas. Y a él nadie le va a despedir de su trabajo por un ERE o una reducción de plantilla; es él el que hace despedir a otros imponiendo EREs y reducciones de plantilla. Eso sí, a él también le ha pillado la subida del IVA, pero lo compensa con lo que se ahorra en impuestos directos, porque el gobierno no quiere reimplantar el impuesto a las grandes fortunas y el impuesto por beneficios en transacciones de capital financiero sigue estando al uno por ciento (sí, al uno por ciento) sea cual sea el beneficio conseguido. Y además, el IVA de los productos de lujo no ha subido. Ni un punto. Faltaría más.
Para Francisco González las cosas no van tan mal, porque sabe que nunca va a perder dinero. Si lo perdiera el gobierno se endeudaría para devolvérselo, con cargo al erarío público (o sea, al bolsillo de todos los españoles, o de todos los españoles que no defraudan a Hacienda, como hacen el ochenta por ciento de las grandes fortunas). Ya lo han hecho con otros: con Bankia,  con Novacaixagalicia, con CatalunyaBanc y con el Banco de Valencia, sin ir más lejos. Y sabe que el gobierno volverá a hacerlo si se da el caso. Y no sé si lo hará bien o mal en su cargo, pero sabe que, aunque lo hiciera tan mal que llegaran a reclamarle responsabilidades penales, el gobierno le rescataría haciendo uso de la prerrogativa del indulto. Ya lo han hecho con otros: Con Alfredo Sáez, del Banco de Santander, por ejemplo. Y a ese le indultó un gobierno socialista, nada menos. Con cuanto más convencimiento no le indultaría un gobierno del PP.
Así es natural que, desde la perspectiva de Francisco González las cosas no se vean tan mal, y parezca que van por el buen camino, porque los costes de pagar la crisis no están recayendo sobre sus espaldas, sino en los otros, o sea, en nosotros. O sea, la gente. Esa gente que cree, que creemos, que España está mucho peor de lo que González dice, no porque así lo diga la prensa, sino porque así lo notamos en nuestra propia carne. Y no nos parece que las cosas vayan por buen camino, porque para nosotros las cosas van cada vez peor. Y nos preguntamos si Francisco González, presidente del BBVA, no se da cuenta de que a nosotros, a la gente, las cosas no nos van ni por asomo tan bien como a él y los suyos. Y una de dos, o es tonto y no se da cuenta, o no es tonto y se da cuenta, pero se la sopla: en cuyo caso una de dos, o piensa que los tontos somos nosotros y nos toma el pelo, o piensa que no somos tontos, pero le divierte hacernos burla.
Yo no creo que Francisco González sea tonto. En cuanto a que la gente, nosotros, seamos tontos, tengo mis dudas. Porque cómo podemos aguantar tan mansamente que Francisco González nos diga a la jeta lo que nos dice si no somos tontos. Porque cómo ninguno de nosotros, al escucharle decir lo que ha dicho, no se ha sentido profundamente ofendido, profundamente indignado, profundamente insultado. Porque cómo ninguno de nosotros, al escucharle decir lo que ha dicho, no se ha ido para allá a partirle la boca. O a colgarlo de una farola, por bocazas y provocador. Quizá porque somos tontos. O quizá porque no, y sabemos que quien lo hiciera iría a la cárcel sin posibilidad de indulto por parte del gobierno (un delincuente común, donde vas a parar). Pero quien lo hiciera le haría sin duda un gran servicio a la ciudadanía. Pues Francisco González es una de las causas de que en España las cosas estén tan mal y vayan por tan mal camino. Y quitarlo de en medio contribuiría a conseguir que España mejore y las cosas vayan, por fin, por el bueno.
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