miércoles, 22 de septiembre de 2010

Quince medidas para reducir el déficit

Según su suprema majestad el Fondo Monetario Internacional, España debe bajar su déficit en 9,4 puntos porcentuales en la próxima década, lo que, según el mismo FMI reconoce, es una de las apretadas de cinturón más salvajes de la historia. Para conseguir esta reducción, los del FMI, tan majos ellos, piden un recorte en las prestaciones sanitarias. Y es que esos apóstoles de la verdadera religión del neoliberalismo han visto en esta crisis una oportunidad para cargarse la que se dice es la más eficiente red sanitaria pública del mundo, la española, cuya sola existencia contradice heréticamente uno de los principios fundamentales de su doctrina: la iniciativa privada lo hace todo mejor.
Pero bueno, pongámonos serios: el déficit que tenemos es insostenible, y hay que reducirlo a toda costa. Pero antes que las prestaciones sociales, hay mucha tela que cortar. Os adjunto una lista de posibles recortes presupuestarios que no me he inventado yo, ya circula por Internet:

1- Disolución del ministerio de Igualdad (puede asumir sus funciones el de justicia).
2-Disolución del ministerio de Vivienda (puede asumir sus funciones el de Fomento).
3-Disolución del ministerio de Educación y Ciencia (puede asumir sus funciones el de Cultura).
4-Disolución del ministerio de Administraciones Públicas: (puede asumir sus funciones, perfectamente, el de Presidencia).
5-Anulación de dos vicepresidencias: las de Manuel Caves y Elena Salgado. Con una sola vicepresidenta, el gobierno va más que servido.
6-Disolución de las diputaciones provinciales. Son una inútil redundancia (sus funciones ya las asumen los gobiernos autonómicos) que sólo sirve para proporcionar pesebres a los amiguetes.
7- Disolución de los Consejos Provinciales. Otro pesebre para dar alfalfa a los enchufados.
8-Anulación de la pensión vitalicia a todos los diputados, senadores y demás Padres de la Patria. Si no renuevan su legislatura, a la cola del paro, como todo el mundo, y si procede a cobrar el subsidio de desempleo que cobra todo el mundo. Y a buscarse otro curro, que no son inútiles (bueno, muchos sí lo son, pero eso es otro tema).
9-Establecer un baremo de salarios de alcaldes y concejales, en función del número de habitantes de la población donde presten servicio (sí, donde presten servicio, no donde mandan: un alcalde no manda, presta un servicio. O eso debería). En todo caso, acabar con la insostenible situación de que se fijen ellos mismos los sueldos que les salga de la flor (y que lleva a situaciones tan absurdas como que el alcalde de un villorrio de Mallorca llamado Calvià gane más que el presidente del Gobierno de España).




10-Reformar el código penal para que los delitos de malversación de fondos y cohecho impliquen la devolución al erario público de las cantidades estafadas, distraídas o malganadas. Sí, ya sé que aquí siempre tropezamos con lo mismo, cuando se sientan en el banquillo siempre se declaran insolventes, los pobres, y resulta que todas las posesiones y las cuentas corrientes están a nombre de la mujer, la suegra, la cuñada o la churri. La ley debería prever también eso.
11-Reducción del parque de coches oficiales. En España hay más coches oficiales que en todo Estados Unidos, lo cual es un despropósito muy gordo: aquí tiene coche oficial hasta el gato de la portera del alcalde.  Con uno por ministerio, más uno para el presidente y la vicepresidenta, basta y sobra. En el Congreso, dos. En el Senado, dos más; lo mismo para los gobiernos y parlamentos autonómicos, más uno por cada ayuntamiento mayor de 200.000 habitantes, ya hay suficiente. De hecho, durante el mandato de Adolfo Suárez, los famosos Pactos de la Moncloa establecieron, entre otras medidas, una reducción del parque móvil de coches oficiales, que funcionó muy bien.  
12-Anular todas las tarjetas VISA oficiales, que siempre van a parar al bolsillo de la esposa pija del subsecretario, para que se vaya de boutiques. Que sean sustituidas por una cuenta de gastos (y me presenta usted las facturas, por favor).
13-Anular los cargos de confianza. La figura del cargo de confianza no es más que otro pesebre para tener enchufado a alguien, y sus funciones pueden ser asumidas perfectamente por funcionarios de carrera, que los hay de sobra.
14-Reducir el cuerpo diplomático. España tiene más presupuesto para embajadas y consulados que el Reino Unido, o que Alemania. En la mayoría de los países, con una embajada y un consulado hay bastante.




15-Rebajar un 30% las partidas 4, 6 y 7 de los Presupuestos Generales del Estado (las que hacen referencia a las transferencias a sindicatos, partidos políticos, fundaciones y similares). Ni siquiera hay que pedir que se suspendan esas transferencias; sólo que las entidades a las que van dirigidas se aprieten un poco el cinturón, como todo el mundo.
Con todo esto, se ahorrarían alrededor de 45.000 millones de euros, más que de sobra para acabar con el déficit, y no haría falta reducir las pensiones ni los sueldos de los funcionarios.  Bastante estrecho lo pasan ya la mayoría de los pensionistas, que bastante trabajaron ya en su momento para levantar el país. Y en cuanto a los funcionarios, blanco muchas veces de las pullas de la jauría neoliberal, la mayoría son trabajadores sometidos a un horario y un salario, como todo hijo de vecino, y como tales trabajadores tienen ciertos derechos. ¿qué hay demasiados y sus puestos de trabajo son más seguros que los de los demás? Bueno, acuérdate de eso cuando se queme tu casa y tengas que llamar a los bomberos, o cuando te roben el bolso y tengas que llamar a la policía. Policías y bomberos forman parte del cuerpo funcionarial. Por poner dos ejemplos.
Con todo esto tampoco habría que recortar 6.000 millones de euros de inversión pública. Recortar inversión pública con la que está cayendo es un disparate, ahora más que nunca hace falta que alguien invierta para que la actividad económica no se detenga. Y parece que el capital privado no está mucho por la labor. Por cierto, aumentar la inversión pública fue una de las medidas que, por consejo del economista británico Paul Keynes, aplicó el  presidente norteamericano Fraklin Delano Roosevelt para remontar la crisis de los años 30, con la que la actual tiene muchas semejanzas. Y funcionó. Por mucho que diga la jauría neoliberal.
Repito que la idea de esta lista de medidas no es mía. Me llegó por Internet, sin referencia a quién había sido el autor original. Pero hechas unas pocas comprobaciones, he llegado a la conclusión de que no sólo es una receta factible, sino muy sensata. Si estás de acuerdo, difúndela.
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