sábado, 9 de octubre de 2021

Premios No-Nobel: quince escritores que no ganaron el Nobel

 


Pues ya hay nuevo premio Nobel de literatura, y, como cada año, no es Murakami; y, como cada año también, o casi, es alguien de quien nada puedo decir porque nada sé, ni siquiera que existiera. Es como un chiste recurrente, cansino a fuerza de repetitivo. Bueno, son dos chistes.

sábado, 18 de septiembre de 2021

nuevas entradas para una ampliación del Diccionario del Diablo de Ambrose Bierce

 

B

 

Banco

Mueble sin partes acolchadas en el que pueden sentarse a la vez varias personas, mientras el susodicho las despoja de cuanto dinero puedan llevar encima.

 

 

C

 

Caimán

En Cuba, reptil anfibio de la familia de los aligatóridos que se va para Barranquilla.

 

Coño

Órgano urogenital alrededor del cual suele encontrarse una persona del sexo femenino. No tiene funciones neuronales, pero, según algunos entendidos (principalmente, tertulianos) puede sufrir enajenación mental; en ese caso, a la persona que tiene alrededor se la suele llamar “loca del coño”.

 

F

 

Feminista

En origen, adjetivo con el que se denomina a las mujeres (en raras ocasiones, también, a algunos hombres) que sostienen la creencia de que hombres y mujeres deben ser iguales en todos los niveles, y muy particularmente, en el económico, cultural, jurídico, político y social. Con la popularidad, el uso y el paso del tiempo, el adjetivo ha ido diversificando sus significados, ya que ha pasado a ser utilizado por determinados colectivos, en determinados momentos, para calificar cosas muy distintas, y aun antagónicas. Ejemplos:

 

a) Forma en que se autodenominan determinados hombres que están dispuestos a hacer cualquier cosa para que nadie les robe protagonismo, y menos que nadie, una mujer.

 

b) Forma en que se autodenominan determinados hombres, en la creencia de que eso les facilitará conseguir favores sexuales de las mujeres.

 

c) Forma en que se autodenominan determinadas mujeres de clase media alta o superior, que teniendo escaso o ningún conocimiento del significado original del término, quieren estar a la moda, en la creencia de que el feminismo lo es.

 

d) Forma en la que se autodenominan determinadas neolingüistas orwellanas, de distinto nivel de furibundez. 

 

f) En algunos sectores sociales (de notable sesgo masculino, aunque no únicamente) mujer fea y/o lesbiana.

 

g) En algunos sectores sociales (de notable sesgo masculino, aunque no únicamente), supremacista sexual (véase “feminazi”).

 

L

 

Lesbiana

1.      Mujer que siente preferencia sexual por otras mujeres. En rigor, se trataría de una mujer homosexual, pero la mala interpretación de la raíz griega “homo” (igual, lo mismo), erróneamente confundida con la palabra latina “homo” (hombre, varón) lleva a que no se les aplique la definición “homosexual”, que ha quedado circunscrita a los hombres que sienten preferencia sexual por otros hombres, y a las mujeres que no son lesbianas.

2.      En algunos sectores sociales (de notable sesgo masculino) denominación que reciben aquellas mujeres que se resisten incomprensiblemente a las propuestas de carácter sexual de un varón.

 

 

Lgtbi

Neologismo de complicada, difícil y enojosa pronunciación, con la que algunas personas cuyo principal rasgo identitario es no ser heterosexuales se vengan del agravio de constituir una minoría obligando al común de la población a pronunciarla, sin parar mientes ni en los peligros que ello comporta de sufrir calambres en la glotis ni en lo mucho o poco que a los otros les importe con quién se acuestan (salvo en el caso de que sea con niños o animales, lo cual constituiría delito). Algunos intentos de sustituir el término por otro de más eufónica pronunciación (ej.: “travelomaribollo”) no han logrado arraigar, y aún han llegado a ser considerados como ofensivos (véase: “ofensa”).

 

Liberal

En economía, persona que defiende que los mercados son entes titulares de derechos, y que éstos son más importantes y merecen mayor protección que los de las personas físicas.

 

N

 

 

Nación

Porción de terreno que se toma por diferente del resto, en función de criterios por completo arbitrarios, el principal de los cuales es ser el lugar de nacimiento de una porción del género humano que se toma por diferente del resto, según criterios asimismo completamente arbitrarios, el principal de los cuales es haber nacido en la antedicha porción de terreno.

 

Nacionalista

Persona que cifra su importancia como ser humano a haber nacido en algún sitio, en la creencia de que eso le hace especial, diferente y, con frecuencia, superior a los que han nacido en otro sitio. Es frecuente que desarrolle o mantenga animadversión hacia estos, tanto más virulenta cuanto mayor sea su proximidad geográfica, animadversión que se suele exacerbar si los otros también son nacionalistas de lo suyo. Aunque los que más animadversión le suscitan son los que sostienen que haber nacido en algún sitio es algo tan común y carente de mérito que tiene poca o ninguna importancia.

 

O

 

Ofendidito, a

Diminutivo con el que se denomina a una persona con tendencia a ofenderse por cualquier nimiedad. La concordancia del diminutivo se da tanto con la causa de la ofensa como con la capacidad intelectual del que se da por ofendido.

 

Ofensa

Cualquier frase u expresión, formulada por cualquier persona o colectivo, en cualquier momento o lugar. Siempre habrá alguien susceptible de sentirse ofendido por ella (véase: “ofendidito”).

 

P

 

Polla

Órgano urogenital a un extremo del cual suele encontrarse una persona del sexo masculino. No tiene funciones neuronales; sin embargo, algunos de los individuos situados a su extremo tienen tendencia a utilizarlo en sustitución del cerebro. En ese caso, de esa persona se suele decir que “piensa con la polla”.

 

R

 

Revolucionario, a

sust/adjt. con el que se denomina a (o, más frecuentemente, se autodenomina) una persona joven, perteneciente a la pequeña burguesía o clase superior, que presume de defender los intereses de las clases inferiores, en la esperanza de que, si éstas finalmente se rebelaran, le mantendrían sus privilegios o le reconocerían unos nuevos, en agradecimiento por los servicios prestados.

 

T

 

Tertulia

1: Nombre que recibe una región selvática situada al noroeste de Brasil, de donde son originarios cierta subespecie de monos, llamados por esta razón macacos de Tertulia, que tienen la curiosa costumbre de agruparse formando círculos para lanzarse, unos a otros, los excrementos que, previamente, han defecado en su mano.

2: Cónclave en el que se reúnen diversos individuos sin conocimientos destacables sobre ninguna materia en particular, para lanzarse los unos a los otros, y de forma más o menos agresiva, sus respectivas opiniones sobre cualquier materia, generalmente a cambio de una compensación económica. Estos cónclaves suelen ser públicos. Si se publicitan por audio se denominan “Tertulias radiofónicas”, y si lo hacen por medios audiovisuales, “Tertulias televisivas”.

 

Tertuliano

Adjetivo compuesto por la contracción de los términos “tertulia” (véase) y “ano”, con el que se denomina a los que participan en las primeras, con el fin de lanzar las opiniones que excretan por el segundo.

 

domingo, 31 de mayo de 2020

Capitalismo no es democracia


Hoy voy a recomendar una lectura tocha. Estáis avisados.
En contra de lo que se dice en la moto que tratan de vendernos desde las filas del liberalismo (económico) actual, ni el capitalismo (léase economía de libre mercado) conduce a la democracia, ni la democracia necesita de la economía de libre mercado (léase capitalismo) para asentarse (Milton Friedman, en particular, era un insistente vendedor de tan gripada moto); por el contrario, son sistemas de organización, económica el uno y administrativa el otro, que entran fácil y frecuentemente en conflicto, cuando no en antagonismo. Y, de hecho, nacieron peleados. Peleadísimos. De eso va el último ensayo que escribió en vida el recientemente fallecido historiador Josep Fontana (Barcelona, 1931-2018): Capitalismo y democracia, editado (muy bellamente, como es marca de la casa) por Crítica.

viernes, 24 de abril de 2020

jueves, 19 de marzo de 2020

El infierno y Texas

Yo no voy a dar acceso gratuito a ninguna novela mía para ayudar a sobrellevar este tiempo de confinamiento, como han hecho otros. En vez de eso voy a escribir una novela durante el encierro, y voy a ir colgando los capítulos aquí, en la red, día a día (o, mejor, cada dos días, para que me de tiempo a revisarlo, que esto lo estoy haciendo solo, no tengo editor ni nada, y qué bien me vendría uno para ayudarme en este embolado en el que me he metido yo solo). Será, pues, un folletín por entregas, y rabiosamente pulp: puro entretenimiento, que es lo que ahora hace falta. Será un cruce entre un spaguetti western y una película de vampiros de serie B. Esa es la idea de partida, pero no tengo idea de cómo voy a seguir con el argumento, eso lo improvisaré sobre la marcha; y, encima, no voy a poder reescribir los capítulos precedentes, porque ya estarán publicados. Pero ahí está la gracia. Empezaré mañana, día 21. El primer capítulo se titulará "Un pueblo llamado Transilvania, Texas".

lunes, 2 de marzo de 2020

¡Me cago en Godard!


Afirma Pedro Vallín, reputado crítico cinematográfico de La Vanguardia y autor del ensayo que se titula como este artículo, que si te crees intelectual y progre, no te sientas culpable por disfrutar como un enano viendo el último blockbuster de Hollywood. Porque el cine popular, el cine palomitero, el de Hollywood de toda la vida, es con frecuencia emancipador y vehicula ideas progresistas (sin pretender dar la brasa con ellas, lo cual es muy de agradecer), mientras que el cine de autor, sobre todo el europeo, suele tener un notable sesgo pequeñoburgués, autoindulgente y ensimismado. Y, encima, les encanta dar la brasa. Sí, Godard, estoy hablando de ti. Y de ti, Bergman, no mires para otro lado. Y qué decir de ti, Haneke, so cenizo. Y a ti, Lars Von Trier, que es que no hay quien te aguante. Señor, qué turra.

viernes, 21 de febrero de 2020

Beigbeder es inmortal


Frédéric Beigbeder comparte mucho con Michel Houellebecq: la nacionalidad francesa, una relación amistosa (o eso dice Frédéric; Michel, que yo sepa, nunca se ha pronunciado al respecto) el tener un apellido impronunciable, el gusto por la autoficción y la condición de enfant terrible de las letras francesas contemporáneas.  Por cierto, tiene su guasa que te consideren un enfant terrible cuando ya hace mucho tiempo que has perdido la posibilidad de cumplir los cincuenta; a partir de cierta edad (esa) aún se puede ser terrible (con frecuencia, en el peor sentido del término), pero enfant, nanay. Te pongas como te pongas.

sábado, 1 de febrero de 2020

Yo quería ser Marcello Mastroianni


La primera vez que vi La dolce vita, al salir del cine me dije: “cuando sea mayor, quiero ser Marcello Mastroianni”. Bueno, en realidad no me dije “cuando sea mayor”, porque por aquel entonces —era 1976, o 1977; quizá 1978, y con Franco recién muerto había en los cines una avalancha de estrenos de películas largo tiempo prohibidas por la dictadura; entre ellas El gran dictador, Viridiana y La dolce vita—aunque era un niñato recién salido del cascarón, aún imberbe y con la mayoría de edad todavía por estrenar—entre otras cosas que también tenía sin estrenar— ya me consideraba un correoso adulto. Santa inocencia.

domingo, 26 de enero de 2020

Isaiah Berlin, sobre el nacionalismo


A veces… bueno, no,  casi siempre: ante la avalancha apabullante de la actualidad, es bueno apagar la tele, o cerrar el buscador de noticias de Google, o lo que sea que use uno para picarse actualidad en vena a chorro continuo, y permitirse un poco de tiempo muerto para dedicarlo a la reflexión, a tomar perspectiva, a observar el conjunto en vez de estar constantemente pendiente de los constantemente cambiantes detalles. Para eso va muy bien sentarse en un sofá cómodo, servirse una copa y leer con tranquilidad a alguno de los pensadores que haya dedicado tiempo, neuronas y tinta a reflexionar sobre el problema que de tan rabiosa actualidad se nos antoja. Descubriremos así que, en el fondo, no es tan de rabiosa actualidad, siempre ha estado ahí.

domingo, 19 de enero de 2020

Que te calles, zorra


Mary Beard (distinguida latinista, catedrática de Clásicas en Cambridge y miembro de la Academia Británica, entre otros títulos igualmente rimbombantes) es, sin duda, la persona viva que más sabe sobre la Roma clásica. Ha sabido transmitir estos conocimientos al público no especializado en documentales de la BBC y una serie de ensayos históricos de carácter divulgativo, altamente recomendables (El triunfo romano, Pompeya, La herencia viva de los clásicos, SPQR) en los que la profundidad no está, en absoluto, reñida con la amenidad. Pues Mary Beard escribe muy bien; tiene un estilo ágil, entretenido y, con frecuencia, sutilmente irónico, que le habrían envidiado tanto el mismo Ovidio como el mismísimo Plinio el Viejo. O su admirado Tácito.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Mujer en el espejo contemplando el desastre



         —Debería hacerme un retoque así—dijo María ante el espejo, mientras se estiraba la piel por detrás de las orejas, convirtiendo su rostro en una máscara tan tersa e inexpresiva como la de Michael Myers, el asesino de las películas de la saga Halloween.
—No, no deberías—dije yo. No me atraía nada la perspectiva de besar a Michael Myers en los labios de goma.
—Nada muy radical. Lo justo para hacer desaparecer las líneas nasogenianas y las patas de gallo.
—Pero a mí me gustan tus patas de gallo. Y tus líneas nasogenianas. Sea eso lo que coño sea.
María se giró para mirarme como si, de pronto, se hubiera dado cuenta, con cierto disgusto, de mi presencia en la habitación.

sábado, 3 de agosto de 2019

Hitler en la biblioteca


Hoy, en la biblioteca, he ido a sentarme a la sección de biografías, sólo porque allí hay dos sofás muy cómodos, al lado de un ventanal. Al poco, en el de enfrente se ha sentado un tipo vestido con unos bermudas muy feos, una camiseta sin mangas también muy fea, el cráneo afeitado y una cara que no te gustaría encontrar en un callejón oscuro, ni en uno iluminado. En la comisura de la boca apretaba un cigarrillo de plástico, de esos que antes decían que servían para dejar de fumar, aunque más que nada servían para hacer el canelo. En uno de los brazos que emergían del pingajo de camiseta sin mangas se había hecho tatuar el símbolo taoísta del ying y el yang, pero resultaba evidente que aquel trabajo tan tosco no provenía de ningún salón de tatuajes; recordaba más a los que te hacen en la Legión, o en la cárcel.