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martes, 6 de agosto de 2013

‘Empedrat’ de garbanzos y bacalao

empedratLos garbanzos al cocerse—a fuego muy lento durante una hora, hasta convertirse en bolitas de mantequilla: la perfección hecha garbanzo—lo inundan todo con una niebla cálida y ligeramente aromática; un aroma que pronto debe competir con el mucho más contundente, mucho más suculento perfume de los pimientos escalivándose  en sus propios jugos dentro del horno. El bacalao ha estado en remojo, desalándose, durante toda la noche, pero aún conserva ese punto fuerte a salitre marina que es su virtud. El aceite es de oliva virgen, las aceitunas negras son de Aragón, y los pimientos del piquillo asados a la leña son lo único no hecho en casa, pero nadie es perfecto, aunque esta conserva en tarro de cristal casi lo es.
Que no, que yo no quiero ir al cielo, que ese sitio es muy aséptico y muy aburrido; a mí llevadme al infierno, que al menos hay fogones.

jueves, 7 de junio de 2012

El arte de hacer volar a un gato

orvillecopterSiento un gran interés por el arte moderno. No porque me guste en sí mismo—casi nada posterior a Andy Warhol ha conseguido gustarme— sino porque me fascina el circo que lo acompaña y se monta a su alrededor. Y, sobre todo, porque me gusta ser sorprendido. Y el arte moderno parece tener una inagotable capacidad para sorprenderme. Por eso si voy a Londres no dejo de visitar la Galería Saatchi, y me trago puntualmente (por la prensa; mi presupuesto no da para ir a Londres con tanta frecuencia) cada edición de los premios Turner, de la feria Arco de Madrid y de, entre otras, la muestra KunstRai de Amsterdam. En cuanto que buscador de sorpresas, el arte moderno nunca me ha decepcionado: he visto artistas vender su cama deshecha, carroñas guardadas en formol o sus propios excrementos enlatados. He visto a un chino cocinar y comerse un feto humano (falso, por fortuna), a unos ingleses pintar caras de payaso sobre unos aguafuertes de Goya (auténticos, por desgracia) y hasta al Dalai Lama con metralleta. Lo que no había visto nunca era un gato volando.
Pues ahora ya lo he visto.

jueves, 5 de enero de 2012

La sonrisa del tiburón

La dama de la discreta sonrisa parece aliviada de soltar la cartera que el hombre calvo agarra y exhibe como trofeo arrebatado en batalla, con la mirada feroz y cejijunta y esa mueca extraña que mi admirado José Muñoz ha interpretado como expresión de estreñimiento. Pero Muñoz se equivoca: es que está sonriendo. A ese señor siempre le sale una mueca como de asustar niños cuando pretende sonreír a cámara (compruébenlo aquí, aquí y aquí). Y siempre pone esa mirada ceñuda y feroz como de depredador buscando el sitio donde clavarte la dentellada (compruébenlo aquí).

sábado, 24 de diciembre de 2011

El día que murió Manuel Azaña

Era noviembre de 1940. El año anterior había acabado la guerra en España, y había empezado en el resto de Europa. Los oficiales de las SS ya se paseaban por los bulevares de París y se hacían fotos junto a la Torre Eiffel. En Vichy, un viejo mariscal condecorado durante la Primera Guerra Mundial llamado Pétain dirigía desde una habitación de hotel el gobierno de la llamada Francia libre: la franja sur, no ocupada (al menos, no directamente) por las tropas alemanas. En realidad, Pétain hacía lo que le ordenaban desde Berlín, y por la Francia supuestamente libre se paseaban las SS con la misma libertad con que se paseaban por los bulevares de París, y lo mismo hacían los contingentes de falangistas que Franco tenía a bien enviar para atrapar exiliados españoles de relumbrón y devolverlos a España, donde podría fusilarlos adecuadamente. La pieza más apreciada en esa caza era Manuel Azaña, el segundo (y último) presidente electo de la República Española.

lunes, 3 de octubre de 2011

Juana de Arco en Brooklyn


Foto: Stephanie Keith, AP

En la literalidad de esta imagen se lee esto: una manifestante de Occupy Wall Street (una de tantas) es arrestada (como tantos) en la encerrona que les montó la policía de Nueva York sobre el puente de Brooklyn. Pero, ay, las imágenes a veces tienen otras lecturas más allá de la literalidad, y a veces esas lecturas se elevan sobre la literalidad hasta cubrirla con su sombra inmensa, como cubre la tierra la sombra del ave que se eleva hacia el sol. Son lecturas que resultan no de lo que la imagen muestra, sino de lo que la imagen expresa. Son lecturas condicionadas por años, siglos de cultura iconográfica estampados, superpuestos (como en un palimpsesto) sobre la retina del lector.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Vaya una mierda de milagro












































Ocurrió el pasado día 30, en Madrid. Un hombre entró en una iglesia del barrio de Pinar de Chamartín poco antes de la misa de ocho. Sacó una pistola y disparó a bocajarro a una mujer embarazada de seis meses que allí había. Se acercó al altar, disparó contra otra mujer que encontró por el camino; se arrodilló ante la imagen del Cristo y se suicidó de un tiro en la boca.

miércoles, 12 de enero de 2011

Vidriera pedófila

No es Photoshop. No es un dibujo ni una pintura efectuada con ánimo irreverente por ningún artista anticlerical con ganas de choteo. Esta vidriera es de verdad, y se puede contemplar en todo su esplendor en una catedral de verdad, la de Valencia concretamente ¿En qué estaría pensando el obispo cuando mandó ponerla? no me lo diga, no me lo diga, monseñor, que ya me lo imagino... es usted un picarón...

martes, 22 de septiembre de 2009

España Cañí

Foto: Las potencias del alma (Puente Gentil, Córdoba, 1976)
Autora: Cristina García Rodero


España cañí. El tormento y el éxtasis. Lo místico y lo mundano. La parábola de los dos cofrades: el cofrade que mantuvo intacta la agudeza de su fe (de ahí su puntiagudo capirote) recibe como premio el mundo en sus manos y espera extático a que el Espíritu Santo ilumine su frente con una cagada mística. Y el cofrade que perdió la agudeza de su fe (de ahí la falta de puntiagudo capirote) se entrega al éxtasis mucho más terrenal que proporciona el vino peleón. “Ojú, qué güeno tá”, parece decir. Mientras desde su rincón, el legionario romano de guardia (una de dos; o aquí falta legionario o aquí sobra casco) medita sobre esta dicotomía mientras se fuma un piti. Semana Santa en Córdoba, entre lo sublime y la cazalla, entre lo místico y lo mundano, entre el tormento y el éxtasis. España cañí.

jueves, 20 de noviembre de 2008

“Lover II”, de Jaime Hayón para Lladró

Veamos qué nos ha comprado la abuela para poner en la librería del comedor... Pues así de pronto, parece un tipo con una pinta de panoli que echa para atrás. Porque sólo a un panoli se le puede ocurrir combinar unos zapatos rojo fresón con unos calcetines azul celeste. Pero es que encima se ha puesto un pantalón de pijama a rombos y una sudadera aprovechada de un disfraz de Bibenbaum (el muñeco de Michelín), una sudadera decididamente fea, aunque tiene la indudable virtud de disimular las lorzas (o michelines). En el caso de que el panoli las tuviera, porque su porte es más bien enjuto, y hasta mojamuto (o sea, decididamente friki).