Mostrando entradas con la etiqueta EL MISTERIOSO DOCTOR MERCADO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EL MISTERIOSO DOCTOR MERCADO. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de abril de 2014

El misterioso doctor Mercado, capítulo 17

drmercado18Final (todo sigue igual)

—¿Pero qué es esto?—dijo el presidente del gobierno al ver el extraño desayuno que le había traído su secretaria junto con el dossier con la prensa del día.
—Lo de cada mañana—respondió ésta—Leche de soja, miel, un panecillo shaoping con semillas de sésamo, pescado al vapor con algas y un surtido de verduras en escabeche con arroz.
El presidente arrugó la nariz. Nunca le había gustado la cocina oriental. Ni la sudamericana, ni la africana, ni ninguna de esas mierdas que te hacen comer cuando sales de Europa. Qué hambre había pasado cuando tuvo que visitar China y el presidente de la nación le invitó a una cena de gala.

martes, 25 de febrero de 2014

El misterioso doctor Mercado, capítulo 16

drmercado17Enemigos frente a frente

Aquel día, en el Congreso de los Diputados, había sesión de control. Durante toda la mañana, el presidente del gobierno había tenido que responder a las tediosas preguntas de los portavoces de la oposición.
—¿Por qué ha incumplido todos y cada uno de los puntos de su programa electoral, señor presidente?
—Usted sabe tan bien como yo que no siempre es posible cumplir las promesas electorales.
—Pero es que su gobierno no sólo no las ha cumplido, es que ha hecho justamente lo contrario.
—He hecho lo que debía hacerse por el bien de España.
—Pues España está peor que nunca.

miércoles, 22 de enero de 2014

El misterioso doctor Mercado, capítulo 15

drmercado16

La mano negra

Una voz siniestramente metálica interrumpió el sueño de Damián. La voz dijo:
—Le ordené vigilar al presidente.
Damián dio un respingo, se despertó, se sentó en la cama y encendió la luz de la mesilla de noche. Ésta iluminó una silueta alta, oscura e intimidante que se erguía a su lado. Los cristales rojos de sus anteojos parecían brillar en la oscuridad como los ojos de un felino.

lunes, 16 de diciembre de 2013

El misterioso doctor Mercado, capítulo 14

drmercado15

La liga de los calvos siniestros

Últimamente el presidente llegaba a su despacho de Moncloa a las ocho en punto exactamente. “Desde que se ha vuelto tan raro es más puntual que nunca” pensó su secretaria. Ya se había acostumbrado a tener preparado, a esa hora, un desayuno a base té de jazmín, leche de soja con miel, pescado al vapor con algas, verduras en escabeche y un panecillo shaoping. Por suerte los de personal habían encontrado un cocinero chino, de Shangai, que preparaba los desayunos exactamente según los nuevos gustos del presidente. A lo que no se había acostumbrado la secretaria, ni se acostumbraría nunca, era a la forma en que el presidente la traspasaba con la mirada desde que los ojos se le habían vuelto verdes. Sus nuevos ojos le daban escalofríos.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

El misterioso doctor Mercado, capítulo 13

drmercado14El presidente encuentra a Dios

Damián volvía a estar sentado sobre un saco de dormir enrollado, con la espalda recostada sobre una mochila astrosa, a cubierto dentro del cajero automático donde solía pernoctar, en compañía de Dios, antes de convertirse en agente del Hombre de Negro. Iba vestido con ropa vieja, llevaba una gorra con la visera bien calada sobre los ojos y un pañuelo palestino liado al cuello, tapándole la parte inferior de la cara todo lo que era posible sin parecer que iba embozado a propósito. Desde debajo de aquel embozo observaba con disimulo la calle, y la gente que deambulaba por ella y ante él. No hacía mucho que había ocupado aquel sitio y vestido aquella indumentaria por pura necesidad, y no siguiendo órdenes de su empleador. Porque ahora estaba allí siguiendo órdenes: el Hombre de Negro le había enviado un mensaje aquella misma mañana, ordenándole que por la tarde estuviera en aquel sitio y de esa guisa, y que allí le esperara. No sabía qué debía esperar, ni tampoco lo preguntó. Ya había aprendido que las órdenes de su misterioso jefe ni se comentaban ni se discutían.

sábado, 26 de octubre de 2013

El misterioso doctor Mercado, capítulo 12

drmercado12El ataque de los hombres-topo

Las cloacas por las que deambulaba el presidente eran un intrincado laberinto subterráneo que de pronto, cuando su encendedor (el que usaba para encender los cigarros puros que tanto le gustaba fumar) se apagó, quedó sumido en la más absoluta oscuridad. Una oscuridad preñada de olores fétidos y de los inquietantes ruidos de patitas de rata correteando, chapoteando.
Pero no sólo las ratas correteaban en la oscuridad, pues también se oían pasos chapoteantes que parecían producidos por pies humanos.

viernes, 11 de octubre de 2013

El misterioso doctor Mercado, capítulo 11

drmercado13Emboscada en el aeropuerto

El aeropuerto estaba desierto. Siempre lo había estado, desde que lo construyeron. De sus pistas nunca había despegado ningún avión, ningún viajero había caminado por sus pasillos.
Hasta ahora.

viernes, 20 de septiembre de 2013

El misterioso Doctor Mercado, capítulo 10

drmercado10Patrón de patronos

Era una noche oscura y tormentosa. La lluvia repiqueteaba en los cristales de las amplias ventanas del lujoso despacho del presidente de la Confederación de Organizaciones Patronales. A través de las persianas venecianas que las cubrían refulgían, súbitamente, relámpagos que por un momento iluminaban los tejados de Madrid antes de que, entre el retumbar de un trueno, volvieran a sumirse en la oscuridad. Sentado tras el pesado escritorio de madera maciza de roble rojo americano, inclinado sobre la isla de luz que proyectaba sobre la misma su lámpara de escritorio PiaoMiao (una antigüedad muy valiosa, regalo de su antecesor en el cargo, antes de que le metieran en la cárcel por estafa continuada) Jota Erre escribía, a mano, mientras reía quedamente, para sí.
—Ji, ji, ji, ji.

domingo, 1 de septiembre de 2013

El Misterioso Doctor Mercado, capítulo 9

drmercado9 copiaEn las cloacas del Estado

Finalmente, Damián había vuelto a encontrar a Dios. Se le había aparecido de repente, al doblar una esquina camino del supermercado. Le ofreció irse a vivir con él y ahora lo tenía en casa, sentado a su lado en el sofá, tomando una cerveza mientras ambos veían la tele.
En la tele aparecía el Presidente del Gobierno, negando cualquier implicación en el Caso Bárcenas y negándose en redondo a dimitir por causa del Caso Bárcenas.

sábado, 17 de agosto de 2013

El Misterioso Doctor Mercado, capítulo 8

drmercado8Presidente Mercado

Como cada mañana, la secretaria del presidente dejó sobre la mesa el café con leche, las porras recién traídas de la churrería, el dossier de prensa con las fotocopias de las noticias más importantes aparecidas en la prensa del día y un ejemplar del Marca, el único periódico que el presidente presumía de leer por gusto. Normalmente, el presidente empezaba por el Marca, pero aquella mañana, tras echarle un rápido vistazo a la portada, tiró el periódico deportivo a un lado. Entonces se acercó el café con leche a la nariz y, arrugándola con lo que parecía disgusto, la volvió a dejar sobre su platillo. Entonces le preguntó:
—¿Es que no tiene té de jazmín?
—¿Te-té de jazmín?—tartamudeó la secretaria, perpleja. La perplejidad hacía que se trabucara.
—Eso he dicho. Té de jazmín. O un buen Oolong. Cualquier cosa menos esta infusión de semillas requemadas mezclada con secreciones de animal.

domingo, 11 de agosto de 2013

El Misterioso Doctor Mercado, capítulo 7

drmercado7Ninjas en la nieve

El helicóptero sobrevolaba el Mont-Blanch. Bajo ellos y ante ellos se extendía una inmensa pared casi vertical e inmaculadamente blanca, virgen de la huella del hombre. Aquello era demasiado inaccesible. Salvo en helicóptero.

jueves, 1 de agosto de 2013

El Misterioso Doctor Mercado, Capítulo 6

drmercado6

¡En las garras del Doctor Mercado!
El presidente oyó una respiración tenue a su espalda. No se atrevió a volverse, pero imaginó que debía tener detrás a uno de los ninjas de la guardia personal del Doctor. Era un pensamiento muy poco tranquilizador.
—Yo… no debería estar aquí. Soy el presidente del gobierno…—se aventuró a decir.
—Usted es mi lacayo. Como todos—respondió el Doctor, con displicencia.

sábado, 27 de julio de 2013

El Misterioso Doctor Mercado, Capítulo 5

drmercado5bisJaque al presidente

Nada más empezar la jornada y zas, la primera en la frente, pensó el presidente del gobierno. La primera fotocopia del dossier de prensa que su secretaria le dejaba todas las mañanas sobre la mesa del desayuno, junto con el café con leche, las porras aún calientes y el ejemplar del día del Marca—el único periódico, solía vanagloriarse, que leía de cabo a rabo y por gusto—reproducía la portada del diario El País, el que solía leer más a disgusto, y en ella se reproducían a su vez páginas de un libro de contabilidad con los asientos escritos del reconocible puño y letra de su amigo Bárcenas, mostrando varios cobros en negro y varios pagos en el mismo color a miembros de la cúpula del partido. Incluyéndole a él. De hecho, por los asientos se veía que él era el que más cobraba bajo la mesa. Cogió el teléfono para llamar a la secretaria general del partido.
—¿Has visto la portada de El País de hoy?—le espetó, sin siquiera saludar.

martes, 23 de julio de 2013

El Misterioso Doctor Mercado, capítulo 4

drmercado4

Los papeles de Bárcenas

El guardia de seguridad que le abrió la puerta abrió también, y mucho, los ojos al verle entrar. Pero esa fue toda su reacción.
—Buenos días, señor Bárcenas—dijo, respetuosamente.
—Buenos días—Respondió Damián, imitando la voz de Bárcenas. Y siguió su camino con paso firme, como si estuviera muy seguro de a dónde iba. Lo cual no era el caso, al menos no del todo. Había memorizado el plano de distribución de las plantas del edificio que El Hombre de Negro le había dejado en la memoria de la tableta, pero un plano no era exactamente lo mismo que la realidad tridimensional. Aunque sí, sin duda, la tercera puerta a la izquierda de aquel pasillo tenía que ser el despacho de Bárcenas. Del verdadero Bárcenas.

lunes, 10 de junio de 2013

El misterioso Doctor Mercado, capítulo 3

drmercado3¿Quién es El Hombre de Negro?

Le despertó la luz del sol entrando por la ventana. En un primer momento no supo donde estaba. En el momento siguiente lo recordó todo: su aventura nocturna en el parque de atracciones del Tibidabo, su encuentro con el Hombre de Negro y la extraña propuesta que le había hecho: trabajar para él. Se preguntó si no habría sido un sueño. Porque conseguir un trabajo hoy en día era un sueño, aunque no te lo ofreciera un enmascarado vestido de negro que te asalta en mitad de la noche. Pero si todo había sido un sueño aún debía estar soñándolo, porque aquel apartamento en el que se había despertado no se parecía nada a la cabina del cajero automático donde había estado durmiendo con Dios durante el último año. Ni aquella cama sobre la que se había despertado se parecía en nada al viejo saco de dormir que había estado usando como lecho durante ese mismo tiempo.

domingo, 2 de junio de 2013

El misterioso Doctor Mercado, Capítulo 2

drmercado2“Ahora su vida me pertenece”

Tras despertarse y ver a Dios roncando a su lado, Damián recordó que aquel día cumplía un año desde que empezara a dormir en la calle, o mejor dicho, en aquel cajero automático que compartía con Dios. Y tomó una decisión: Sacó del fondo de la mochila el par de zapatos, el traje gris, la camisa blanca y la corbata que guardaba, limpios, planchados y bien empaquetados dentro de una bolsa de plástico de tintorería, por si, por algún milagro, alguien le convocaba a alguna entrevista de trabajo. Se vistió con todo ello, le regaló a Dios el resto de su ropa y la manta con que se envolvía para dormir y le dijo que se iba. Que ya tenía bastante de vivir en un cajero automático.
—Vete con Dios—le dijo Dios.

lunes, 20 de mayo de 2013

El Misterioso Doctor Mercado, capítulo 1

drmercado1El visitante de la canciller

—No encienda la luz, canciller—dijo, desde lo más hondo de las tinieblas del despacho, una voz suave y sin embargo autoritaria, en un perfecto alemán con un ligerísimo acento británico, de Oxford. Era la voz de alguien acostumbrado a no tener que alzarla para conseguir ser obedecido. Era la voz inconfundible del Doctor M.