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jueves, 17 de julio de 2025

 


Esta no es, ni mucho menos, la mejor película sobre el superhéroe kriptoniano: esa sigue siendo, lo siento, la primera, aquella que dirigió Richard Donner, protagonizó Cristopher Reeve y escribió Mario Puzo. Bueno, en esta los efectos especiales son más sofisticados, pero qué más da: a estas alturas ya estamos todos sobresaturados de CGI, y las transparencias y las superposiciones en fondo verde de la película de Donner aguantan bastante bien (la he revisitado hace poco) y tienen un encanto que ningún CGI logra igualar. También es verdad que el personaje del villano Lex Luthor (un muy solvente Nicholas Hoult) está mejor concebido, y recuerda un poco a Jeff Bezos, lo que es un acierto; aunque el de la primera fuera nada menos que Gene Hackman. Pero es notorio que nunca se tomó en serio a su personaje: ni siquiera accedió a rasurarse el cráneo, y un Lex Luthor con pelo no es un buen Lex Luthor.

Pero tampoco es la peor.

lunes, 2 de marzo de 2020

¡Me cago en Godard!


Afirma Pedro Vallín, reputado crítico cinematográfico de La Vanguardia y autor del ensayo que se titula como este artículo, que si te crees intelectual y progre, no te sientas culpable por disfrutar como un enano viendo el último blockbuster de Hollywood. Porque el cine popular, el cine palomitero, el de Hollywood de toda la vida, es con frecuencia emancipador y vehicula ideas progresistas (sin pretender dar la brasa con ellas, lo cual es muy de agradecer), mientras que el cine de autor, sobre todo el europeo, suele tener un notable sesgo pequeñoburgués, autoindulgente y ensimismado. Y, encima, les encanta dar la brasa. Sí, Godard, estoy hablando de ti. Y de ti, Bergman, no mires para otro lado. Y qué decir de ti, Haneke, so cenizo. Y a ti, Lars Von Trier, que es que no hay quien te aguante. Señor, qué turra.

viernes, 10 de mayo de 2013

Landa, In Memoriam

alfredo_landaSe murió Alfredo Landa, un actor con tanto talento que logró que la España de caspa y boina, la España de militar chusquero, cura de torta y olla, cateto rijoso y señorito pedante aficionado a las cacerías y a las copitas de chinchón pareciera, a ratos, hasta simpática. Ahora que esa España ha vuelto, con gomina en el pelo y Rolex en la muñeca, al gobierno, a la conferencia episcopal, a las tertulias del TDT Party y a las columnas del búnker mediático, nos volvemos a dar cuenta de que de simpática bien poco tiene, y que sin Landa, tampoco tiene maldita la gracia. Claro que él mismo ya nos lo había mostrado en Los santos inocentes, quizá el mejor trabajo de un actor muy bueno que—signo de los tiempos—tuvo que hacer mucho cine muy malo. Aunque no siempre, aunque no todo.

lunes, 6 de mayo de 2013

La decepción inevitable

on the roadSi bien el viaje puede ser una buena metáfora de la novela—que es un trayecto desde el inicio hasta su conclusión, punteado por distintas escalas y ocasionales momentos para pararse a contemplar el paisaje—la novela que lleva el viaje en el nombre, en el argumento y en el mito es, quizá, la que peor se aviene con tal metáfora. Porque On The Road (o En el camino o En la carretera, según las distintas traducciones hispanas) no es tanto una novela para recorrerla como para habitarla. Que es lo que suelen hacer sus millones de fervorosos admiradores (entre los que me incluyo), y lo que suele sacar de sus casillas a sus algo menos abundantes, pero no menos fervorosos detractores, para quienes las novelas deben tener su puerta de embarque, su apeadero al fin del trayecto, su hoja de ruta y sus ventanillas para mirar el paisaje; para quienes todo viaje es un medio para conseguir un fin, que es llegar a destino. Pero en On The Road no hay destino, el viaje es el fin, no el medio. Y aquí encontramos la primera gran dificultad para su adaptación cinematográfica: una novela es un viaje a veces, pero una película es siempre un viaje. Quizá por eso la Road Movie sea el género más puramente, más exclusivamente cinematográfico.

martes, 20 de diciembre de 2011

El cine ha muerto


Soy el tipo de adicto que tiene que chutarse una película en vena al menos una vez a la semana. Chutada como Dios manda, o sea, en una sala de cine. Un DVD en el reproductor de casa puede ser un sustituto aceptable, en la misma forma en que la metadona puede ser un sustituto aceptable de la heroína. Si alguna vez has hecho una cura de desintoxicación a base de metadona sabrás qué quiero decir. Y si nunca la has hecho, puedes usar tu imaginación.

sábado, 26 de marzo de 2011

Reflexiones en la muerte de Cleopatra


El subgénero ‘Periodismo cultural’ no existe, aunque en las facultades de Periodismo de las universidades haya una asignatura que así se llama. Yo cometí el error de elegirla, pero cuando entré a trabajar en un periódico —y luego en otro, y luego en una revista— descubrí que las páginas de cultura y espectáculos no son, en realidad, más que una mezcla de información económica, necrológicas y cotilleos (o “ecos de sociedad”, eufemismo cursi muy utilizado por algunos periódicos para disimular).

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Pretty Woman

Una de las mayores incógnitas que siempre me ha planteado la mentalidad femenina (me plantea muchas; como soy un hombre, tengo pocas neuronas) es esa devoción que profesan, todas sin excepción, por la película Pretty Woman. A ver, no es mala del todo… bueno, es una versión edulcorada y sin espolones de la obra Pigmalión, de George Bernard Shaw (Que ya había tenido una versión cinematográfica menos edulcorada y con más espolones ¡Y con Aubrey Hepburn! llamada My Fair Lady) pero apenas llega a la categoría de entretenidilla para pasar el rato: una cosa de ésas que se ve desparramado en el sofá una noche de mucha pereza física y sobre todo mental, mejor seminarcotizado con un par de lingotazos de Jack Daniels (mejor que sean cuatro).