martes, 18 de febrero de 2014
Como un Marsé rockero
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jueves, 30 de enero de 2014
Tócala otra vez, Sánchez
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miércoles, 22 de enero de 2014
El misterioso doctor Mercado, capítulo 15
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EL MISTERIOSO DOCTOR MERCADO
La mano negra
Una voz siniestramente metálica interrumpió el sueño de Damián. La voz dijo:
—Le ordené vigilar al presidente.
Damián dio un respingo, se despertó, se sentó en la cama y encendió la luz de la mesilla de noche. Ésta iluminó una silueta alta, oscura e intimidante que se erguía a su lado. Los cristales rojos de sus anteojos parecían brillar en la oscuridad como los ojos de un felino.
lunes, 16 de diciembre de 2013
El misterioso doctor Mercado, capítulo 14
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EL MISTERIOSO DOCTOR MERCADO
La liga de los calvos siniestros
Últimamente el presidente llegaba a su despacho de Moncloa a las ocho en punto exactamente. “Desde que se ha vuelto tan raro es más puntual que nunca” pensó su secretaria. Ya se había acostumbrado a tener preparado, a esa hora, un desayuno a base té de jazmín, leche de soja con miel, pescado al vapor con algas, verduras en escabeche y un panecillo shaoping. Por suerte los de personal habían encontrado un cocinero chino, de Shangai, que preparaba los desayunos exactamente según los nuevos gustos del presidente. A lo que no se había acostumbrado la secretaria, ni se acostumbraría nunca, era a la forma en que el presidente la traspasaba con la mirada desde que los ojos se le habían vuelto verdes. Sus nuevos ojos le daban escalofríos.
lunes, 9 de diciembre de 2013
La carcajada siniestra
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miércoles, 4 de diciembre de 2013
El misterioso doctor Mercado, capítulo 13
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EL MISTERIOSO DOCTOR MERCADO
El presidente encuentra a Dios
Damián volvía a estar sentado sobre un saco de dormir enrollado, con la espalda recostada sobre una mochila astrosa, a cubierto dentro del cajero automático donde solía pernoctar, en compañía de Dios, antes de convertirse en agente del Hombre de Negro. Iba vestido con ropa vieja, llevaba una gorra con la visera bien calada sobre los ojos y un pañuelo palestino liado al cuello, tapándole la parte inferior de la cara todo lo que era posible sin parecer que iba embozado a propósito. Desde debajo de aquel embozo observaba con disimulo la calle, y la gente que deambulaba por ella y ante él. No hacía mucho que había ocupado aquel sitio y vestido aquella indumentaria por pura necesidad, y no siguiendo órdenes de su empleador. Porque ahora estaba allí siguiendo órdenes: el Hombre de Negro le había enviado un mensaje aquella misma mañana, ordenándole que por la tarde estuviera en aquel sitio y de esa guisa, y que allí le esperara. No sabía qué debía esperar, ni tampoco lo preguntó. Ya había aprendido que las órdenes de su misterioso jefe ni se comentaban ni se discutían.
lunes, 2 de diciembre de 2013
Un poco de Kurt Vonnegut es mucho
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domingo, 1 de diciembre de 2013
Willy Uribe, diez y K.O.
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martes, 12 de noviembre de 2013
Volver a la tribu
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«(…)La religión agoniza… pero siempre hay que creer en algo. Sería insufrible—no podría soportarse—acabar diciéndose a uno mismo: “Para qué seguir mintiendo? No soy más que un átomo azaroso dentro de ese superacelerador de partículas llamado universo.” Pero creer, por definición, significa creer ciegamente, de forma irracional, ¿verdad? Así que, amigos míos, eso sólo nos deja el linaje, la sangre, que discurre por nuestro organismo, uniéndonos. “¡La Raza!”, como gritan los puertorriqueños. “¡La Raza!”, grita el mundo entero. A todo el mundo, a la gente de todas partes, le queda un última cosa en la cabeza: ¡los lazos de sangre!» A todo el mundo, en todas partes, sólo le queda una cosa…¡Volver a la sangre!
sábado, 26 de octubre de 2013
El misterioso doctor Mercado, capítulo 12
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EL MISTERIOSO DOCTOR MERCADO
El ataque de los hombres-topo
Las cloacas por las que deambulaba el presidente eran un intrincado laberinto subterráneo que de pronto, cuando su encendedor (el que usaba para encender los cigarros puros que tanto le gustaba fumar) se apagó, quedó sumido en la más absoluta oscuridad. Una oscuridad preñada de olores fétidos y de los inquietantes ruidos de patitas de rata correteando, chapoteando.
Pero no sólo las ratas correteaban en la oscuridad, pues también se oían pasos chapoteantes que parecían producidos por pies humanos.
viernes, 11 de octubre de 2013
El misterioso doctor Mercado, capítulo 11
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martes, 1 de octubre de 2013
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