martes, 18 de febrero de 2014

Como un Marsé rockero

ImprimirCarlos Zanón es uno de los más brillantes escritores de la nueva generación de la novela negra española. Quizá el más brillante. Su prosa es brillante (empezó como poeta, y eso se nota), sus personajes saben a verdad y sus historias se apartan de los caminos trillados (y demasiado transitados) del género para explorar otros, los suyos propios. Se le ha llamado (por pereza mental) el Jim Thompson español; se le han buscado parentescos literarios con Vázquez Montalbán (que sí, que pueden encontrarse). Pero a mí me recuerda más a Juan Marsé, un escritor con quien comparte no sólo talento narrativo y aliento poético, sino territorio literario: el barrio barcelonés del Guinardó. De hecho, Zanón es como un Marsé rockero que hubiera hecho sus ritos de paso en la Barcelona rockera y afterpunk de los ochenta en vez de en la Barcelona gris y deprimida de la posguerra.

jueves, 30 de enero de 2014

Tócala otra vez, Sánchez

afilado-como-un-blues-a-medianoche_ampliacionAlguna vez uno ha criticado la excesiva querencia por el tópico (ya saben, misterio, investigador indisciplinado pero en el fondo íntegro que lo resuelve, mujer fatal por en medio, esas cosas) y la excesiva servidumbre al modelo anglosajón de muchos españoles escritores de novela negra. O de muchos escritores de novela negra en general. Y sin embargo uno ha disfrutado muchísimo con las dos últimas novelas de Javier Márquez Sánchez, que no es sólo que guarden servidumbre al modelo anglosajón, es que lo calcan (¿homenajean?), acumulando de forma consciente y exhaustiva todos los tópicos imaginables: gánsteres sedosos, un investigador primo hermano de Philip Marlowe que fuma Lucky Strike, música de jazz, barmans expertos en cócteles sofisticados, mujeres fatales, descripciones llenas de analogías forzadamente ingeniosas (cosas por el estilo “estaba más acabado que la carrera de Jerry Lewis como comediante”), Buicks, Oldsmobiles, Pontiacs y otros vistosos dinosaurios automovilísticos…

miércoles, 22 de enero de 2014

El misterioso doctor Mercado, capítulo 15

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La mano negra

Una voz siniestramente metálica interrumpió el sueño de Damián. La voz dijo:
—Le ordené vigilar al presidente.
Damián dio un respingo, se despertó, se sentó en la cama y encendió la luz de la mesilla de noche. Ésta iluminó una silueta alta, oscura e intimidante que se erguía a su lado. Los cristales rojos de sus anteojos parecían brillar en la oscuridad como los ojos de un felino.

lunes, 16 de diciembre de 2013

El misterioso doctor Mercado, capítulo 14

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La liga de los calvos siniestros

Últimamente el presidente llegaba a su despacho de Moncloa a las ocho en punto exactamente. “Desde que se ha vuelto tan raro es más puntual que nunca” pensó su secretaria. Ya se había acostumbrado a tener preparado, a esa hora, un desayuno a base té de jazmín, leche de soja con miel, pescado al vapor con algas, verduras en escabeche y un panecillo shaoping. Por suerte los de personal habían encontrado un cocinero chino, de Shangai, que preparaba los desayunos exactamente según los nuevos gustos del presidente. A lo que no se había acostumbrado la secretaria, ni se acostumbraría nunca, era a la forma en que el presidente la traspasaba con la mirada desde que los ojos se le habían vuelto verdes. Sus nuevos ojos le daban escalofríos.

lunes, 9 de diciembre de 2013

La carcajada siniestra

garrapataDentro de la escasa tradición de la novela negra española, Leo Coyote destaca por una serie de características. Sí, la novela negra, en España, tiene muy poca tradición. Tan poca, que los escritores españoles de novela negra suelen apoyarse en tradiciones foráneas, y suele notárseles, con frecuencia demasiado. Antes se les notaba más el ramalazo anglosajón, y ahora se les nota más el ramalazo escandinavo, lo que es peor. Incluso a la mejor novela negra española, la más española, la que desarrollaron Andreu Martín, Juan Madrid, González Ledesma et al., en los años ochenta, se le nota cierto ramalazo francés, a veces por la parte de Manchette (Martín) y a veces de la parte de Simenon (González Ledesma).

miércoles, 4 de diciembre de 2013

El misterioso doctor Mercado, capítulo 13

drmercado14El presidente encuentra a Dios

Damián volvía a estar sentado sobre un saco de dormir enrollado, con la espalda recostada sobre una mochila astrosa, a cubierto dentro del cajero automático donde solía pernoctar, en compañía de Dios, antes de convertirse en agente del Hombre de Negro. Iba vestido con ropa vieja, llevaba una gorra con la visera bien calada sobre los ojos y un pañuelo palestino liado al cuello, tapándole la parte inferior de la cara todo lo que era posible sin parecer que iba embozado a propósito. Desde debajo de aquel embozo observaba con disimulo la calle, y la gente que deambulaba por ella y ante él. No hacía mucho que había ocupado aquel sitio y vestido aquella indumentaria por pura necesidad, y no siguiendo órdenes de su empleador. Porque ahora estaba allí siguiendo órdenes: el Hombre de Negro le había enviado un mensaje aquella misma mañana, ordenándole que por la tarde estuviera en aquel sitio y de esa guisa, y que allí le esperara. No sabía qué debía esperar, ni tampoco lo preguntó. Ya había aprendido que las órdenes de su misterioso jefe ni se comentaban ni se discutían.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Un poco de Kurt Vonnegut es mucho

la-cartera-del-cretinoSeis años llevamos ya sin Kurt Vonnegut. Aunque, como suele pasar, no han sido seis años sin novedades sobre Kurt Vonnegut: hasta tres libros de escritos inéditos han salido durante en ese periodo de tiempo. Los dos primeros (Mire al pajarito y Mientras los mortales duermen) los editó Sexto Piso; esta cartera del cretino, la recién estrenada Malpaso. En cuanto al contenido no hay mucha diferencia: como los anteriores, esto es una recopilación de relatos breves y algún ensayo. Aunque hay que reconocer que los de Malpaso se han esmerado mucho más con la edición; y no solamente por la ajustada traducción de Ramón de España. De hecho, los de Malpaso hacen libros-objeto muy bonitos, de tamaño cuartilla (el tamaño aproximado de un palmo humano), con tapas duras, lomo plano, guardas negras, portadas en elegante blanco y negro con mucho blanco, buen papel, buena maquetación y cortes teñidos de color; naranja, en este caso. Vamos, que son unos libritos muy monos. Y, además, con la compra de su versión física te regalan su versión virtual (sólo en formato epub, eso sí. Malas noticias para los usuarios de Kindle). Claro que un libro no se debe juzgar por las tapas, sino por su contenido. Pero es que su contenido es cosa de Kurt Vonnegut ¿oigo a alguien al fondo preguntar quién es Kurt Vonnegut? Por Dios santo…

domingo, 1 de diciembre de 2013

Willy Uribe, diez y K.O.

omphalosLa prosa de Willy Uribe es como un uppercut: sorprendente, veloz e impactante. También es elegante como un uppercut propinado por Sugar Ray Leonard, y demoledora como un uppercut propinado por Roberto “Mano de piedra” Durán. Con esa prosa, Willy escribe novelas breves como un combate de Mike Tyson cuando Cus D’Amato aún era su entrenador, que dejan al lector más noqueado que George Foreman tras el octavo asalto con Muhammad Ali.

martes, 12 de noviembre de 2013

Volver a la tribu

Back-to-bloodBack to Blood (Volver a la sangre) es el título de la última novela de Tom Wolfe. Un título muy acertado y muy wolfiano, pues de eso precisamente se ha ocupado el hombre del traje blanco en toda su obra de ficción…y en buena parte de la de no ficción (como la célebre crónica Mau-mauando el parachoques): de mostrarnos cómo los norteamericanos, ciudadanos del país que inventó la ciudadanía (lo de la liberté, egalité et fraternité vino después; muy poco después, es cierto, pero después al fin y al cabo) están tirando por la borda esa herencia y regresando al tribalismo étnico. Como dice el muy wasp Edward T. Topping V ya en el prologo de la novela:
«(…)La religión agoniza… pero siempre hay que creer en algo. Sería insufrible—no podría soportarse—acabar diciéndose a uno mismo: “Para qué seguir mintiendo? No soy más que un átomo azaroso dentro de ese superacelerador de partículas llamado universo.” Pero creer, por definición, significa creer ciegamente, de forma irracional, ¿verdad? Así que, amigos míos, eso sólo nos deja el linaje, la sangre, que discurre por nuestro organismo, uniéndonos. “¡La Raza!”, como gritan los puertorriqueños. “¡La Raza!”, grita el mundo entero. A todo el mundo, a la gente de todas partes, le queda un última cosa en la cabeza: ¡los lazos de sangre!» A todo el mundo, en todas partes, sólo le queda una cosa…¡Volver a la sangre!

sábado, 26 de octubre de 2013

El misterioso doctor Mercado, capítulo 12

drmercado12El ataque de los hombres-topo

Las cloacas por las que deambulaba el presidente eran un intrincado laberinto subterráneo que de pronto, cuando su encendedor (el que usaba para encender los cigarros puros que tanto le gustaba fumar) se apagó, quedó sumido en la más absoluta oscuridad. Una oscuridad preñada de olores fétidos y de los inquietantes ruidos de patitas de rata correteando, chapoteando.
Pero no sólo las ratas correteaban en la oscuridad, pues también se oían pasos chapoteantes que parecían producidos por pies humanos.

viernes, 11 de octubre de 2013

El misterioso doctor Mercado, capítulo 11

drmercado13Emboscada en el aeropuerto

El aeropuerto estaba desierto. Siempre lo había estado, desde que lo construyeron. De sus pistas nunca había despegado ningún avión, ningún viajero había caminado por sus pasillos.
Hasta ahora.

martes, 1 de octubre de 2013